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¿Cómo bajar de peso sin hacer una dieta estricta?

Cuando aparecen unos pocos kilitos de más, y antes de iniciar un plan de alimentación muy estricto, hay pequeños cambios que se pueden hacer y que pueden llegar a ser suficientes para recuperar el peso ideal.

Es bueno tener en cuenta algunos consejos, si de bajar unos pocos kilos se trata:

  • Aumentar la actividad física: ya sea anotándose en un gimnasio, saliendo a caminar o a correr, tomando clases de baile o, simplemente, cambiando el ascensor por la escalera, el colectivo por la caminata, haciendo más tareas domésticas, dejando de lado el control remoto y tratando de poner el cuerpo en movimiento cada vez que resulta posible.
  • Achicar las porciones: una taza de sopa, un plato de postre de ensalada, una porción de carne del tamaño de la palma de la mano y una fruta de postre es más que suficiente para cubrir las necesidades nutricionales, no hace falta comer medio pollo –aunque sea sin piel-.
  • Tomar una taza de caldo casero o diet antes de las comidas (en verano, esto se puede reemplazar por un vaso grande de gaseosa Light) para comenzar a sentir sensación de saciedad. 
  • Dejar de “picotear” y respetar las cuatro comidas con dos colaciones a media mañana y a media tarde.
  • No saltearse comidas, porque se llega a la siguiente con un apetito voraz. 
  • Reemplazar los postres por fruta. 
  • Tomar abundantes líquidos acalóricos: en primer lugar, agua, después, jugos y gaseosas Light, soda, caldos diet, etc. 
  • Tener siempre gelatina diet en la heladera para los momentos de ansiedad. 
  • Planear con anticipación cómo comportarse en las actividades y eventos en los que hay comida de por medio. Conviene llegar habiendo comido algo y sólo probar alguna cosa, pero esto sólo se logra si se decide por anticipado. 
  • Qué hacer en un restaurante: evitar los tenedores libres, que son demasiado tentadores, pedir que se retire la panera y que se traiga pronto la bebida, que puede ser una gaseosa Light o soda. Si se va a pedir entrada, que sea una ensalada con muy poco aceite –preferentemente de oliva- y un plato liviano, como alguna carne con verduras o pastas con un fileto suave. Es mejor no pedir postre y pasar directamente al café o té, pero si surge la necesidad de algo dulce, lo más adecuado son unas frutillas con jugo de naranjas o una ensalada de frutas. Compartir el plato principal también es una buena idea en plan de achicar porciones. 
  • Otra opción es, en vez de que la cena sea la “salida”, comer en casa y salir al cine, al teatro o a alguna exposición. Eso reduce las situaciones de “peligro”. 
  • Pesarse una vez por semana, siempre en ropa interior, al levantarse a la mañana y después de orinar. Si no se dispone de una balanza en casa, hay que pesarse en el gimnasio o en alguna farmacia, siempre con la misma ropa o con indumentarias de pesos parecidos.

  • Si se está organizando un viaje o unas vacaciones, evitar las opciones all-inclusive, que siempre llevan a comer de más. 
  • Elegir las formas de cocción más adecuadas: a la plancha, al horno, hervido, al vapor. Evitar los fritos y las preparaciones con mucho aceite. Una milanesa al horno que flota en una asadera llena de aceite no tiene sentido: hay que pincelar con aceite y retirar el excedente con un papel de cocina. 
  • Darles prioridad a las frutas, las verduras, las carnes magras, los cereales integrales y las legumbres en la alimentación. 
  • Reemplazar los lácteos enteros por los descremados. 
  • Si se bebe alcohol, dejarlo sólo para alguna ocasión especial y tomar con moderación. 
  • Si se trabaja fuera de casa, conviene organizar viandas para llevar a la oficina y no caer en la tentación del delivery de sándwiches o empanadas. 
  • Comprar un libro de recetas Light para poder comer sano y rico –y hasta invitar amigos a comer- sin dejar de cuidarse. 
  • Poniendo en práctica los tips anteriores, lo más probable que los kilitos de más desaparezcan por sí solos, sin necesidad de pegar en la heladera una dieta súper estricta, que a muchos les cuesta cumplir.