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Las primeras vacaciones del bebé

Llegó el verano, y con él las ansiadas vacaciones, ese momento esperado de merecido descanso reparador. Pero cuando hay un bebé en la familia, debemos planear de antemano a dónde iremos. Ya no es posible salir a la deriva. Ahora somos tres!!!

Llegó el tan esperado descanso y ahora que la familia se agrandó hay que planear las primeras vacaciones del bebé pensando también en qué será lo mejor para él.

¿Playa o sierra? ¿Le hará mal al bebé viajar en avión? ¿Y un viaje en auto de tantas horas? En fin, surgen un montón de dudas a la hora de estrenar estas primeras vacaciones.

Como primera medida debemos tener en cuenta que los niños menores de un año no pueden estar expuestos al sol, deben estar a la sombra y aún así, debemos protegerlos del reflejo solar colocándoles un protector con factor de protección solar superior a los 50, es decir pantalla total

En las vacaciones solemos despojarnos de la rigurosidad de los horarios, y no nos gusta estar atados al reloj, es decir queremos hacer lo que durante el año no podemos. Pero a los niños pequeños estas modificaciones le cuestan mucho, por lo que es aconsejable tratar de mantener las rutinas del niño. Si conservamos la misma hora de sus comidas, de sus siestas, del baño, lo ayudará a adaptarse mejor al nuevo lugar y a no extrañar su casa.

 

Ir a la playa o a las sierras


A la hora de elegir el destino hay cuestiones a tener en cuenta. Lo mejor es elegir un único destino para pasar las vacaciones, ya que los chicos sienten los cambios y si estamos cambiando de lugar cada dos o tres días no les damos tiempo a adaptarse.

Si sos de las que gustan estar todo el día en la playa, de la mañana al atardecer, tomar mucho sol y pasar horas frente al mar, la playa es un destino incómodo. Los bebés menores de 6 meses no pueden pisar la playa, porque al estar bajo una sombrilla o una carpa, el simple reflejo del sol puede provocarles quemaduras de sol ya que su piel es muy sensible. Si a eso le sumamos el calor y el viento, los niños en general no lo disfrutan y suelen inquietarse.

Los mayores de 6 meses pueden concurrir pero dentro de un horario limitado: de 9 a 10.30 hs. por la mañana y después de las 16 hs. por la tarde, para evitar los rayos de sol más peligrosos y también el pico de temperatura de ese "horario prohibido". Siempre debemos evitar los rayos directos de sol y ponerlo a la sombra, y aún así con pantalla total, remera y gorrito.

Pueden mojar sus piecitos en el mar si lo desean y jugar con arena, pero siempre controlando que no se la lleven a la boca, situación que resulta bastante difícil de evitar.

Consejo: si la elección es ir a un lugar con playa hay que organizarse muy bien, ir muy temprano a la mañana y volver a la media mañana para que el niño descanse -generalmente hacen una siestita antes de almorzar-. A la tarde se puede optar por volver a la playa luego de las 16 hs. o bien hacer otros paseos. Todos los lugares ofrecen otras alternativas: cuando hay un bebé en casa, hay que ser creativos.

La sierras o las montañas es un lugar ideal para niños menores de 6 meses. De todas maneras también hay que proteger a los niños del sol colocándoles una pantalla total, remera y gorro. Estos paisajes nos dan la opción de realizar caminatas con los niños, sea en el cochecito o en una mochila para llevar bebés acorde a su tamaño.

En este caso, los paseos también deberán ser bien organizados, ya que los niños se cansan al estar todo el día al aire libre. Generalmente en la montaña el clima es seco, por lo que los bebés suelen pedir más líquido.

En síntesis, la sierra o las montañas son un buen destino para las primeras vacaciones. 

 
La playa ¿excita a los bebés?


Este es un dicho popular y en cierto modo verdadero. Hay chicos a los que el sol, el mar y el aire libre pueden estimularlos mucho, es decir que por horas estén inquietos o bien que les cueste dormir. Pero también hay niños que se relajan luego de un día de sol y duermen mejor que nunca, eso depende de cada niño.

 
Preparando las valijas....


Al preparar las valijas pueden pasar dos cosas: o nos llevamos el placard completo "por las dudas" o por no querer llevar tantas cosas al segundo día nos quedamos sin ropa limpia.

Cuando se viaja con un bebé, la premisa es llevar lo que necesitaremos. Es fundamental averiguar cómo es la temperatura del lugar de destino, si hace calor todo el día o si refresca por la noche, y también si es muy húmedo (porque la ropa no se secará en el tiempo que pensamos).


Si el lugar de destino tiene temperaturas cálidas, durante el día los niños están desnuditos o con poca ropa, por lo que no hace falta llevar todo el guardarropa, pero sí una cantidad importante de batitas o remeritas, ya que es lo que más se ensucia. También es importante llevar algún abrigo -aún en los destinos de playa refresca después del atardecer- o bien alguna campera finita para la lluvia. Además conviene elegir dos o tres conjuntos, y eso nos facilitará las cosas. 

No olvides llevar objetos del bebé que él reconozca; puede ser algún muñeco con que él juegue habitualmente, o alguna sabanita, o un sonajero, "su" vaso, etc. Es decir, objetos que le sean familiares. Esto lo ayudará a no extrañar su casa y sus cosas.

No es raro que los niños extrañen, y generalmente los primeros días son de adaptación. Hay bebés que comen menos cuando salen de vacaciones, mientras que a otros les cuesta dormirse o bien están más llorones... Pero a no desesperar!!! Al cabo de dos o tres días ya se habrán adaptado.

En esta nota te contamos qué documentación necesitarás y qué vacunas y chequeos médicos debés tener en cuenta antes de viajar con tu bebé.
 

¿Que transporte usamos?
 

Todos los medios de transporte son aptos para los bebés.

Al avión pueden subirse todos los bebés, aunque sean recién nacidos; no hay ningún riesgo. Lo cierto es que el bebé puede presentar cierto malestar en el momento del despegue o del aterrizaje -al igual que nos sucede a los adultos- debido a la diferencia de presiones en el líquido de los oídos. Para aliviar esa desagradable sensación es aconsejable que el niño succione el pecho de la mamá, la mamadera o el chupete, y esto lo aliviará.


Botiquín de viaje


En el botiquín no pueden faltar los siguientes elementos:

  • Termómetro para controlar la temperatura corporal.
  • Antitérmicos: llevar el antitérmico habitual que usa el niño.
  • Antialérgicos y antipruriginosos: es común que los niños sean blanco de los mosquitos,y esto muchas veces puede provocar reacciones alérgicas locales y picazón.
  • Generalmente se utilizan los antialérgicos derivados de la carbinoxamina, pero de todas formas, antes de partir consultá con el pediatra cuál es el más indicado para el niño.
  • Gasas y adhesivos tipo curitas
  • Gotas óticas analgésicas y removedor de cera de oídos.
     

 

 

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