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¿Por qué no siempre se alcanza el embarazo en el primer intento?

Una vez hechos los estudios y establecida la causa de la infertilidad, es adecuado preguntarse ¿por qué no siempre se alcanza el embarazo en el primer intento?

En reproducción asistida, establecer el diagnóstico y diseñar una estrategia reproductiva no siempre es sinónimo de éxito inmediato. En más de una ocasión, es necesario reiterar varias veces el tratamiento hasta alcanzar el embarazo. Conocer esta realidad es muy importante para quienes se encuentran en esa "dulce espera", tiempo en el que se ponen a prueba las emociones y se fortalece el deseo de ser padres.

Si bien el éxito de los tratamientos no es del 100 por ciento, en los últimos años, los avances producidos en los medios de cultivo y en las técnicas de laboratorio, entre otros adelantos, propiciaron un importante aumento en la tasa de implantación de los embriones y en el desarrollo de los embarazos.

En la década del setenta, es decir, cuando se creó la fertilización in vitro, el éxito de esta técnica era del 15 al 20 por ciento, mientras que en la actualidad oscila entre el 35 y el 40 por ciento en mujeres de hasta 39 años. Del mismo modo, la disminución en la cantidad de embriones transferidos derivó en un menor número de embarazos múltiples.

En los comienzos era frecuente la transferencia de cuatro y cinco embriones en cada intento, algo que hoy resulta inaceptable para toda la comunidad de especialistas, ya que con una adecuada capacitación y equipamiento, hoy se está en condiciones de transferir sólo dos embriones, e inclusive uno solo en determinadas situaciones.

Entre las causas que condicionan el éxito de los tratamientos, una de las variables es la reserva ovárica, determinada a su vez por la edad de la mujer, ya que luego de los 35 comienza a decaer la cantidad y calidad de los óvulos.
 
Antes de los 35, también puede verse afectada la fertilidad por climaterio precoz, radioterapia, quimioterapia, cirugías o situaciones que deterioran la función ovárica y por lo tanto disminuyen la cantidad y calidad de los óvulos.

Son múltiples los factores que pueden demorar la concreción del embarazo. Hay ocasiones en las que el factor uterino no permite preparar adecuadamente el endometrio de la mujer, lo que derivará en problemas para la implantación del embrión.

Por otra parte, las enfermedades genéticas también pueden interferir en el desarrollo gestacional al provocar una interrupción del embarazo o la generación de embriones con problemas en sus cromosomas.

En cada caso, es el especialista en reproducción el encargado de diseñar la estrategia adecuada. Cuando se trata de mujeres con nula reserva ovárica se indica ovodonación, técnica que tiene una eficacia del 50 por ciento. En estos casos, siempre es necesaria la reflexión sobre la carga genética y el impacto que esta situación pueda tener al interior de la pareja, de la futura madre y del niño por nacer.

Es importante que las mujeres que se van a someter a este tipo de tratamiento reciban toda la información posible sobre el tema y no olvidar nunca que no solo se trata de un embarazo, sino de una vida por nacer.


Asesoró: Dr. Santiago Brugo Olmedo, especialista en reproducción
y director médico de SEREMAS

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