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Mi hijo se golpea o me golpea cuando tiene un berrinche. ¿Es normal?, ¿qué puedo hacer?

¿Qué hacer cuando reaccionan de una manera agresiva? ¿Cómo controlar estos enojos?

Los famosos “berrinches” o caprichos en los niños pequeños son muy comunes, sobre todo alrededor de los 2 años. Esto se debe fundamentalmente a que aún no saben cómo dominar las emociones fuertes, comprenderlas ni expresarlas a través del lenguaje, como lo haría un adulto. Por eso, manifiestan la frustración al no poder hacer lo que quieren cuando lo quieren de la manera que les sale. A veces, esta manera es llorando, gritando, tirándose al piso, golpeando a sus papás, o, incluso, golpeándose a sí mismos a modo de descarga ante ese enojo que sienten y que no saben cómo controlar ni expresar.
 
¿Qué podemos hacer los adultos si se golpean o nos golpean? Lo primero y más importante es no enojarnos con su enojo e interceder de una manera tranquila, sin gritos ni castigos, demostrándole que comprendemos lo que siente. Luego, podemos seguir algunas pautas:

  • Tratar de entender cómo se siente y transmitirle las palabras para que pueda relacionarlas con sus sentimientos. Por ejemplo: “Estás enojado (triste, dolido, etc.) y yo te entiendo, pero a mamá le duele que le pegues” o “mamá no quiere que te golpees, ¿te acordás que te dije que te podías lastimar?”. De esta manera, a medida que vaya aprendiendo a hablar, podrá expresar sus sentimientos con palabras.
  • En ningún momento hay que hacerle algo similar a él (como morderlo o pegarle) para que "vea lo que se siente" porque de esa manera solo estaremos generándole una confusión. Que entienda que pegar o morder no está bien porque duele es parte del aprendizaje.
  • Hay niños a los que el contacto físico los calma y otros a los que los altera aún más. Dependiendo de lo que veamos que funciona con nuestro hijo, podemos probar con abrazarlo hasta que se calme o con quedarnos cerca diciéndole que lo vamos a cuidar para que no se lastime.
  • Distraerlo con otra cosa (un juego, libro u otra actividad que le divierta) como para que pueda olvidarse de su enojo. Y si sabemos que golpear es algo muy común durante sus berrinches, cuando vemos que se está enojando mucho podemos ofrecerle una alternativa para que descargue, como un almohadón u otro objeto blando que pueda golpear sin lastimarse. 
  • Como a veces estas actitudes (las de golpear o golpearse) pueden tener que ver con chicos que tienen poca actividad corporal, una manera de prevenirlas es organizando actividades durante el día para que corra, juegue al aire libre, se mueva… en fin, descargue físicamente toda esa energía.

  • Otra manera de prevenir los berrinches es contar con rutinas establecidas para que el niño sepa qué esperar en su día a día y pueda comprender su mundo. También sirve anticiparle cosas diciéndole, por ejemplo, “en cinco minutos vamos a bañarte, te queda un ratito más para jugar mientras tanto”; o, si se resiste, decirle  “ahora vamos a bañarte, ¿qué muñequito querés llevar para que se bañe con vos?”, de manera que vea que él también puede tomar una decisión. Ya no es un bebé y esta necesidad de hacer las cosas por sí mismo, de decidir, es parte de su crecimiento. 
  • Reforzar sus actitudes positivas, lo que hace bien, es otra manera de prevenir berrinches. Si se trata de un niño al que solo le remarcan sus actitudes negativas va a repetirlas constantemente porque entiende que es la única manera de llamar la atención de sus padres.

 
Pasados los 3 años la mayoría de los niños son capaces de expresar sus emociones hablando o de una manera más calma y los berrinches comienzan a desaparecer. Si estas actitudes persisten, no mejoran y suceden constantemente, se recomienda consultar con un profesional.

Mirá más consejos para manejar los berrinches a esta edad

 

Asesoró: Lic. Alejandra Libenson, psicopedagoga,
autora de Criando hijos, creando personas y Los Nuevos Padres

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