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10 consejos clave para las familias que se van a vivir a otro país

Cuando nos vamos a vivir afuera, es importante prepararse para las distintas situaciones que se pueden presentar.

Si por razones laborales o personales nos toca emprender junto a nuestros hijos una mudanza a otro país, es importante estar lo más preparadas posible para dar un paso tan grande y trascendental en nuestras vidas.

Estos consejos pueden servir de orientación para anticiparse a las situaciones más comunes:

1- Apropiarse del proyecto

Irse a vivir a otro país es un proyecto familiar y personal. Ya sea porque la decisión nace desde la familia o porque una empresa ofrece la oportunidad, se trata de la vida de la familia y por lo tanto no se debe confiar a ciegas en que todo está arreglado y listo para la llegada a un nuevo país.

Apropiarse del proyecto, ser protagonista y tomar las decisiones que sean necesarias, es fundamental. Seguramente habrá mucho papelerío de visas y documentación que hacer, eso es algo que, por lo general, requiere de abogados; pero delegar no es desentenderse, hay que saber cuáles son los pasos a seguir, las condiciones en las que uno se va y, muchas veces, también en las que vuelve.

Asesorarse con diferentes recursos es fundamental, no hay una sola voz en todo esto. Si es una empresa la encargada de la expatriación, por lo general tienen un proceso estandarizado, pero cada familia tiene sus propias necesidades y es allí donde hay que ser cuidadoso de los detalles.

2- Educación y salud: claves cuando nos vamos con chicos

Respecto a la educación: dependiendo de las edades de los chicos, es importante tener en claro cómo se organiza el sistema educativo y qué opciones ofrece. Ya sea desde el nivel jardín maternal hasta el secundario, las opciones pueden ser muchas y las variables a tener en cuenta también. ¿Público o privado? ¿Jornada completa o medio turno? ¿Bilingüe? La mejor decisión solo puede ser tomada cuando las prioridades propias más las posibilidades que ofrece este nuevo destino encuentran una buena sinergia. Esto no se logra en un abrir y cerrar de ojos, hay que buscar, investigar, cotejar propuestas y, por supuesto, ir a verlo. Es fundamental visitar el lugar donde los hijos pasarán muchas horas del día, antes de tomar la decisión.

En lo que a servicios de salud, aquí también depende mucho de cómo está organizado el sistema sanitario del lugar, la cobertura que ofrece la empresa con la que nos vamos o las opciones de salud privada que se quieran tener como complemento.

Las referencias de médicos clínicos y pediatras es una buena aliada para evitar malas experiencias. Consultar con conocidos que vivan en el lugar o buscar referencias por otro lado es muy útil.

Es aconsejable llevar las vacunas al día y armar un buen kit con remedios habituales para tener a mano cuando aparezca la primera fiebre o el primer dolor estomacal, y para no tener que salir corriendo a una farmacia de turno en un lugar desconocido.

3- Interiorizarse en el contrato

Cuando se trata de un cambio que viene desde la empresa empleadora, interiorizarse en el contrato y ser parte de las negociaciones, que no se hacen en un día, es un proceso. Informarse en detalle para saber qué incluye, qué no incluye y qué podría incluir es fundamental.

Para esto, asesorarse legalmente, conocer los costos de vida del destino elegido y anticipar algunos gastos como por ejemplo cuánto cuesta hacer un curso de idioma puede ser de mucha utilidad.

4- Hacer un “viaje de reconocimiento”

Hacer un ‘viaje de reconocimiento’ es lo más recomendable para ver personalmente las opciones de viviendas y barrios y los servicios y medios de transporte que ofrecen.

Se puede tomar como recomendación estar en un barrio próximo a las actividades de los chicos porque es desde allí que una desarrollará su vida social. Para ir al trabajo lo ideal es tener una buena conexión de transporte o, en el caso de ciudades donde el desplazamiento es en coche, tener en cuenta los tiempos, ya que, por ejemplo, no es lo mismo un día de semana a las 8 de la mañana que a las 11.

Idealmente tener servicios y comercios cerca, pero esto depende del tipo de ciudad de destino. En Estados Unidos muchas de las ciudades requieren de un coche como única opción para ir al supermercado; en Francia, por ejemplo, hay comercios a una distancia razonable de las casas como para ir caminando.

5- Que los chicos se sientan protagonistas del cambio

Presentarles a los chicos este proyecto depende mucho de sus edades, pero fundamentalmente debe ser vivido como una experiencia familiar para que ellos se puedan sentir protagonistas e ir aceptando este cambio de a poco.

Antes de anunciarlo, la pareja suele debatirlo un buen rato, pensarlo, analizarlo en papeles y en números. Cuando la decisión ya está tomada llega el momento de anunciársela a los chicos, y aquí es donde hay que tener en cuenta que para ellos será como un “tsunami”, ya que no se la esperan y viene a revolucionar sus vidas.

Si se trata de un traslado ofrecido por la empresa donde uno de los dos trabaja, la situación se puede presentar diciendo algo como: “A papá/mamá le ofrecieron ir a trabajar a otro país y nos pareció una buena idea para toda la familia’”, intentando que el primer pensamiento no sea “busquemos al culpable de esto”.

Si la decisión de la mudanza se toma por otro tipo de razones, también es importante ponerlo en palabras claras para la edad y dar explicaciones para que los chicos lo puedan ir aceptando de a poco.

Como en muchas ocasiones de la vida familiar, cuando los padres quieren que un chico se apropie de un proyecto lo mejor es darle un lugar, una responsabilidad y una oportunidad para expresarse.

Para esto podemos:

- Buscar en un mapa el lugar a donde van, descubrirlo en imágenes por internet y ver curiosidades junto a ellos.
- Ver videos de cómo suena el nuevo idioma, buscar canciones y leer historias al respecto sirve para comenzar a estimularlos a través de algo lúdico.
- Hacer un calendario cuando se acerca la fecha de partida para visualizar mejor y calmar ansiedades (funciona muy bien con los más chicos).
- Decorar las cajas de la mudanza de sus juegos, el placer de que las reconozcan de inmediato cuando lleguen a destino no tiene precio!!
- Así como llevamos un kit de remedios, hay un kit básico de juguetes y pertenencias que deben viajar en mano, no en el container de la mudanza.

6- Abrirse a los cambios

La maternidad es un desafío y aprendizaje constante y si a eso le sumamos tener que vivirla en un lugar que no es el propio, requiere un esfuerzo extra. La adaptación a un nuevo lugar e ir conociendo sus códigos es un proceso que a veces va más lento de lo que queremos.

Por eso, puede servir:

- Preservar la identidad cultural en casa para continuar la transmisión a los hijos, por ejemplo, hablando siempre el idioma materno con ellos.
- Ser voluntaria en actividades de los chicos para lograr integrarse con más facilidad. 
- Estar abierta a nuevos modelos de maternidad e incorporar lo que nos parezca positivo de ellos.

7- Imaginar la vida en ese nuevo destino

Muchas veces es la mujer quien deja su trabajo cuando la familia se muda de país, y haber dejado su ocupación, la familia y los amigos la enfrenta a un mundo de mucha incertidumbre.

Es importante imaginarse viviendo en otro lugar antes de haber empezado a hacer la mudanza: fantasear con una nueva rutina en un nuevo lugar, tener proyectos a mediano plazo y ser consciente del giro que va a tomar la vida.

Lo que ayuda:

- Manejar el idioma: fundamental para integrarse
- Darse permiso para equivocarse más que lo habitual
- Ser flexible y enfrentar el proyecto con una mente abierta al cambio

8- Planear despedidas

Esto es algo a tener en cuenta y depende mucho de la personalidad y del entorno familiar. Es importante marcar el final de una etapa y el comienzo de otra. Esta es una gran etapa que se inicia en lo personal y en lo familiar y merece la pena no pasarla por alto.

¿Cenas con amigas? ¿Despedidas familiares? ¿Fiestitas en la escuela? Todo eso y más, pero sobre todo que nos haga bien en lo personal y que tenga un tinte positivo. No es la idea que los hijos o nosotras lleguemos a deprimirnos con el famoso “esta es la última vez que nos vemos”. El mensaje puede ser otro, y más aún cuando es posible estar conectados de muchas maneras gracias a la tecnología.

Una idea: estar seguros que padres y abuelos saben usar Skype, Whatsapp y algún otro servicio para comunicarse a distancia; hacer la prueba con ellos, instalarlo en sus computadoras y teléfonos.

9- Prepararse para los primeros días

Al llegar, la mudanza, los trámites, los primeros días con mucho vértigo y ansiedad empiezan a transcurrir: ahora comienza la verdadera vida en un nuevo lugar.

Ir al supermercado, ir a la tintorería, asistir a reuniones de padres del colegio, estresarse en el tráfico de la ciudad… las mismas cosas que nos pasaban en nuestro lugar de origen, pero en una ciudad con nuevos códigos, que no son siempre fáciles de descifrar.

El idioma es fundamental, así que hay que empezar a estudiarlo o continuar aprendiéndolo. Nadie espera que uno hable el idioma local con perfecta pronunciación ni lo maneje a la perfección, pero es importante lanzarse y empezar a comunicarse lo antes posible.

10- Empezar a disfrutar y vivir tranquila con la decisión tomada

Van pasando los días y meses, el estrés del principio deja paso a momentos de aventura, de redescubrir a la familia y a una misma. Viajar y conocer, participar en eventos sociales, empezar a invitar a amigos del colegio, proyectarse en un nuevo lugar profesionalmente...

Habrá mejores y peores momentos, algunos de más soledad, otros con mucho para disfrutar, recibir a quienes vienen de visita y aprovechar el tiempo que se tiene disponible...

Lo importante: mantenerse activa y vivir intensamente la experiencia de la expatriación.

Asesoró: Lic. Erica Mirochnik de "Mamás por el Mundo"

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