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Calambres en las piernas durante el embarazo

Los calambres son frecuentes durante el embarazo, sobre todo a partir del segundo trimestre. Probá con estos consejos para calmarlos:

Lamentablemente, los calambres son una molestia muy frecuente entre las embarazadas. Por lo general, se sienten en las pantorrillas durante la noche, especialmente a partir del segundo trimestre.

Si bien no se sabe exactamente por qué aumentan durante el embarazo, hay ciertos factores que pueden colaborar, como los cambios en la circulación de sangre durante el embarazo, la presión que ejerce el bebé a medida que va creciendo sobre ciertos nervios y vasos sanguíneos que llevan la sangre desde las piernas hacia el corazón, y el peso extra que deben soportar las piernas.

 

Consejos para calmar los calambres

 

  • Elongar: si el calambre está en la zona de la pantorrilla, estirar el pie, tomando los dedos y flexionándolos hacia arriba para lograr que el músculo se distienda. Otra manera de estirarlos es parándose y extendiendo la pierna que duele hacia delante sin doblar la rodilla. Mantener el talón apoyado en el piso y levantar el resto del pie suavemente sin despegar el talón hasta que la punta de los dedos mire al techo. Apoyar la parte del pie elevada sobre un escalón puede ayudar a elongar más la zona.
  • Salir a caminar todos los días, a menos que el médico haya aconsejado no hacer ejercicio, y descansar cuando haga falta.
  • Evitar estar mucho de pie o sentada con las piernas cruzadas durante largos periodos de tiempo. Si es inevitable, levantarse de la silla cada una hora y caminar al menos durante 5 minutos. Usar calzado cómodo, evitando suelas muy planas, y evitar prendas ajustadas.
  • Antes de acostarse, masajear y rotar varias veces los tobillos hacia un lado y hacia el otro.
  • Al acostarse hacerlo sobre el lado izquierdo del cuerpo para mejorar la circulación hacia y desde las piernas. De esta manera se evita la presión sobre la vena cava, que se encuentra del lado derecho del cuerpo y es la encargada de trasladar la sangre desde los miembros inferiores hasta el corazón.
  • Tomar agua regularmente para mantenerse hidratada.
  • Para relajar los músculos, un baño de agua tibia (entre 24 y 26 grados centígrados porque más caliente es malo para la circulación) puede ser de mucha ayuda. 
  • Hablar con el médico porque él puede determinar si hace falta modificar algo en la dieta.


¿Debo preocuparme si me duele mucho?


Si el dolor muscular es constante y no sólo se trata de un calambre ocasional, si hay una hinchazón, enrojecimiento o sensibilidad de la zona o se siente caliente al tacto, hay que llamar inmediatamente al médico. Estos pueden ser signos de un coágulo de sangre, que si bien ocurre raras veces, el embarazo aumenta las posibilidades de sufrirlo.

 

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