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¿Cómo debe ser la caquita del bebé?

Las deposiciones del bebé van cambiando con los meses y son distintas si es alimentado con leche materna o de fórmula. Te contamos qué es normal y qué no.

Las deposiciones del bebé van cambiando con el tiempo y sus características a veces pueden ser señal de algún problema. ¿Qué es normal y qué no en la caquita del bebé?

 

Las caquitas de los primeros días


Durante los primeros días de vida, las deposiciones del bebé tienen una característica muy particular: son de un color verde oscuro o incluso negro y su consistencia es pegajosa. Este tipo de heces se llama meconio, y está compuesto por el desecho que los intestinos del bebé produjeron mientras estaba en la panza.

Pasados los primeros días, las heces se van aclarando hasta llegar a un tono amarillento, mostaza o color café y una consistencia grumosa, que es la habitual en los bebés.

 

Consistencia: ¿es normal que sea tan líquida?


Durante los primeros meses, cuando el bebé solo toma pecho, las deposiciones suelen ser más bien líquidas, “explosivas”, y de color mostaza. Esto puede variar en bebés alimentados con leche de fórmula, que pueden presentar deposiciones más consistentes y de un tono un poco más oscuro debido a que la digestión de la leche artificial, en comparación de la materna, es más difícil.

Los padres se preguntarán cómo darse cuenta de que tiene diarrea si la consistencia de la caca suele ser líquida, en ese caso, hay que estar atentos a síntomas como deposiciones más seguidas, de hasta dos veces por toma, a una consistencia mucho más líquida que antes y a la presencia de otros síntomas asociados como vómitos, fiebre, dificultad en el sueño y la alimentación. En esos casos la diarrea puede ser señal de gastroenteritis, o de algún cambio en la leche de fórmula. De todas maneras, como la diarrea puede producir deshidratación, lo importante es alimentar al bebé a demanda, sea con pecho o mamadera, y consultar al médico si el problema persiste luego de 24hs o si viene acompañado de fiebre y/o vómitos (si se trata de un bebé de menos de 3 meses con fiebre, hay que llevarlo enseguida a un centro de salud).

Ante la duda de si la leche de fórmula tiene algo que ver con la diarrea, lo mejor es consultar con el médico antes de hacer algún cambio. Como los bebés alimentados con leche de fórmula son más propensos a sufrir infecciones, es fundamental mantener esterilizadas mamaderas y tetinas y lavarse bien las manos.

Si, en cambio, las heces del bebé son duras y secas, puede deberse a que está tomando poco líquido o a que está eliminando demasiado por culpa del calor, por fiebre o debido a alguna enfermedad. En ese caso, hay que mantenerlo hidratado alimentándolo más seguido, y consultar con el médico.

 

¿Qué color deben tener?


En líneas generales, un bebé que solo toma leche presenta deposiciones de color amarillento o mostaza, o más tirando a café o verdosas si toma leche de fórmula o recibe hierro.

El color verde en las heces también se debe a la presencia de bilis o, en los bebés que ya reciben alimentos sólidos, al consumo de verduras de ese tono.

¿Cuándo preocuparse?


Las heces rojas, negras (no confundir con las verdes oscuras) o blancas, pueden responder a un problema. En estos casos, las razones son muy variadas (como presencia de sangre o problemas hepáticos) y hay que consultar con el pediatra.

 

¿Cuál es la frecuencia normal de las deposiciones?


En cuanto a la frecuencia de las deposiciones, varía mucho de un bebé a otro y de si es alimentado con leche materna o de fórmula.

En el caso de los bebés alimentados con leche materna exclusivamente, por lo general, en un principio hacen de cinco a ocho deposiciones al día, y suelen suceder mientras toman el pecho. Hacia los dos meses, este ritmo se modifica y pueden pasar de tres a cinco días sin hacer caca. En general, esto no se debe a que están estreñidos o constipados (algo muy poco común en bebés que toman pecho) sino a que la leche materna genera muy pocos deshechos como para que el sistema digestivo necesite eliminarlos más seguido.

Si el bebé está creciendo y aumentando de peso dentro de los parámetros esperados, no hay que preocuparse por esta frecuencia.

Los bebés que toman leche artificial, en cambio, suelen tener un ritmo más constante, de una deposición al día. De no ser así, es importante observar si las heces son como bolitas duras y si el bebé está irritable y llora cuando tiene que defecar porque estas pueden ser señales de estreñimiento. En ese caso, un cambio de leche, previa charla con el médico, puede solucionar el problema.

 

¿Cómo serán cuando empiece a comer?


Cuando el bebé empiece a consumir alimentos sólidos, algo que sucede alrededor de los 6 meses, sus deposiciones cambiarán mucho. Lo que coma influirá directamente en el aspecto de su caquita, tanto en la consistencia como en el olor y el color (por ejemplo, si come acelga será de un color más verdoso, si come zanahorias o calabaza, más anaranjado, si come remolacha, más rojizo, etc..)

A medida que vaya incorporando más variedad de alimentos, sus heces comenzarán a ser más contundentes, más oscuras y con un olor similar a las de los adultos.

Puede suceder que se constipe o tenga diarrea producto de la dieta o algún cambio en la alimentación, en ese caso, habrá que evaluar los alimentos que recibe y determinar, junto al médico, la causa de estas afecciones.

Asesoró: Dra. Marisa Jaitt, pediatra

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