Pasar al contenido principal

Enfermedades que pueden afectar el embarazo

Algunas enfermedades pueden ser particularmente peligrosas durante el embarazo. Conviene tenerlas en cuenta, tanto para prevenirlas como para tratarlas y evitar con ello sus efectos negativos.

Algunas enfermedades son particularmente peligrosas durante el embarazo. Conviene tenerlas en cuenta, tanto para prevenirlas como para tratarlas y evitar con ello sus efectos negativos:

  • Rubéola
  • Toxemia(conocida también como pre-eclampsia)
  • Infecciones urinarias
  • Hipertensión arterial
  • Toxoplasmosis
  • Varicela
  • Placenta Previa
  • Estreptococo grupo B
  • Diabetes gestacional
  • Colestasis del embarazo
  • Cuello del útero incompetente
  • Enfermedades de transmisión sexual 

 

Rubéola


 Es una enfermedad muy contagiosa que se manifiesta, con fiebre, tos, conjuntivitis, dolor de cabeza, inflamación de los ganglios del cuello y erupción que comienza en la cara y se extiende hacia abajo.

Habitualmente, no presenta riesgos ni complicaciones en la población general, pero si una mujer que no posee anticuerpos (ya que no está vacunada o no tuvo la enfermedad) contrae rubéola en el primer trimestre de embarazo, puede afectar severamente al bebé.

La mayoría de las mujeres actualmente tienen anticuerpos contra la rubéola, ya sea por haberla padecido, o por haber recibido la vacuna correspondiente.

En la primera visita, el obstetra chequea mediante un análisis de sangre la inmunidad a esta enfermedad. En el caso de no ser inmune, es importante evitar el contacto con personas que tengan rubéola y vacunar a los otros hijos o niños con los cuales se pueda estar en contacto.

En caso de contraer la enfermedad, se puede realizar un tratamiento con inmunoglobulinas para reducir los riesgos en el bebé. Después del parto, la mujer se deberá vacunar para sus próximos embarazos. Las mujeres que han sido vacunadas no deben quedar embarazadas hasta 3 meses después de aplicada la vacuna.


Toxemia o pre-eclampsia

 
La preeclampsia, gestosis gravídica o toxemia, es un cuadro grave de causa no bien definida que se presenta después de la semana 20, y que se caracteriza por hipertensión arterial materna, a la que se agregan alteraciones de la función renal, edemas y aparición de proteínas en la orina.

Es más frecuente en los extremos de la vida reproductiva, o sea, debajo de los 20 y más allá de los 35 años de edad.

También se presenta con mayor incidencia en las mujeres obesas, aunque esto no es una condición indispensable.

Los síntomas de esta enfermedad son hinchazón de pies, manos y cara, dolor de cabeza, visión borrosa, mareos, aumento repentino de peso y presión alta.

Por lo general, se detecta en los controles prenatales, por lo cual es muy importante no saltearlos.

En casos muy severos en que se agregan convulsiones, se denomina “eclampsia”. Este cuadro pone en riesgo la vida de la madre y del bebé; por lo tanto, es imprescindible acudir de inmediato al médico en el caso de que se presenten algunos de los síntomas mencionados. Este cuadro puede evitarse a través de un estricto control prenatal y del tratamiento adecuado de la preeclampsia

 
Infecciones urinarias


Las infecciones del sistema urinario (riñones, vejiga, uréteres y ureta), frecuentes entre las mujeres, son causadas por bacterias y pueden ocurrir independientemente del contacto sexual. Sus síntomas son picazón y necesidad frecuente de orinar, fiebre y dolor en el bajo vientre. Se tratan con antibióticos y otros medicamentos ya que pueden complicar el embarazo. Es importante consultar al médico por este problema.

 
Hipertensión arterial


Durante el embarazo, la presión arterial por encima de la normal puede causar problemas. Sin embargo, se la puede detectar precozmente ya que en cada control prenatal se debe medir la presión arterial. Los síntomas posibles son dolor de cabeza o pies hinchados.  

Generalmente, no presenta síntomas, aunque a veces se acompaña de dolor de cabeza, pies y manos hinchados, situaciones que se deben informar inmediatamente al obstetra, pues pueden ser muy riesgosas para la madre y el niño. El obstetra indicará exámenes complementarios para controlar la salud materna y la del bebé, como ecografías, doppler, y análisis de sangre y orina.


 Enfermedades de transmisión sexual


Una mujer infectada puede transmitir la enfermedad a su bebé. Además, la infección puede causar trastornos en el desarrollo del feto y aumenta el riesgo de aborto espontáneo.  Algunas de ellas son: HPV, Sífilis, Herpes genital, Sida, Clamydia, Hepatitis B.


Toxoplasmosis


Es una enfermedad que no siempre advierte la mujer. Cuando se contagia durante el embarazo afecta al feto y aunque es poco frecuente reviste gravedad.

Se contagia a partir de las heces de los gatos o la carne de cerdo o cordero infectado. Los casos más graves se manifiestan a través de fiebre, dolor de garganta y erupciones, hasta problemas serios en las meninges, según dónde se localiza el parásito (toxoplasma). Sí se localiza en el útero, aumenta el riesgo de aborto y de parto prematuro.

La forma de prevenirla es evitando el contacto con heces de gato y evitar comer carne de cerdo o cordero que no esté bien cocida. La mayoría de los habitantes de las zonas urbanas desarrollan naturalmente defensas contra esta enfermedad. No obstante, puede detectarse con un análisis de sangre al comienzo del embarazo.


Varicela


Es una enfermedad provocada por el virus varicela-zoster que pertenece a la familia de los herpes-virus y tiene la capacidad de producir varicela o herpes-zoster, cuando ya se ha padecido varicela previamente. Esta es una enfermedad muy contagiosa, por lo cual el 90% de los adultos la ha padecido en algún momento y tiene defensas de por vida. El virus se transmite por vía respiratoria y también por vía sanguínea hacia el feto a través de la placenta. Se presenta con una erupción en la piel (pequeñas ampollas que pican mucho).

Según el momento de la gestación en que se presente la infección por el virus, serán los riesgos para el feto o el recién nacido. El cuadro más grave de la enfermedad ocurre cuando la infección materna por varicela se da entre los 5 días previos al parto y 2 días luego del nacimiento. En estos casos, el bebé queda expuesto al virus porque no ha tenido tiempo de recibir las defensas (anticuerpos generados por la madre) antes del parto. Si la enfermedad se contrae dentro de este tiempo, el bebé deberá recibir gamaglobulina. Si presentara síntomas de haber desarrollado la enfermedad (fiebre y erupción característica) se le deberá realizar al bebé un tratamiento para reducir las posibilidades de complicaciones graves.


Placenta previa


Se denomina “placenta previa” a su implantación en la porción inferior del útero por delante de la cabeza del bebé. Su frecuencia es relativamente baja y muchas veces obliga a mayores cuidados durante el embarazo, fundamentalmente el reposo, sobre todo en casos en que la mamá presenta sangrado vaginal. Si esto continúa hasta el final de la gestación, se realizará una cesárea.


 Estreptococo grupo B


La infección bacteriana común de estreptococo del grupo B (EGB) raras veces afecta gravemente a los adultos, pero puede ser mortal para los neonatos. Entre el 10 y el 30% de las mujeres embarazadas presentan la bacteria del EGB en la vagina o el recto, pero son muy pocos los bebés nacidos de estas mujeres que llegan a padecer una infección.

Para prevenir la mayoría de los casos de infecciones tempranas de EGB en neonatos, se puede realizar una prueba diagnóstica que consiste en un cultivo vaginal y anal. Si se detecta, se procederá al tratamiento de aquellas embarazadas infectadas o con riesgo de infectarse, a través de antibióticos endovenosos durante el trabajo de parto.


 

Diabetes gestacional


Se denomina “diabetes gestacional” a la que aparece o se diagnostica durante el embarazo. Generalmente, se presenta alrededor de la semana 20 de gestación.

Todas las embarazadas deben ser controladas durante las semanas 24 y 28 mediante un análisis de glucosa en sangre. Si existe diabetes gestacional, el obstetra le recomendará a la embarazada mantener bajo el nivel de azúcar mediante dieta y actividad física. También, es preciso realizar controles prenatales más frecuentes.

La diabetes gestacional puede provocar abortos espontáneos, mortalidad perinatal, alto peso al nacer, parto prematuro, etc. Luego del parto, debe controlarse el nivel de glucosa para analizar si la mujer continúa con diabetes.

 

Colestasis del embarazo


Su nombre correcto es colestasis intrahepática del embarazo y se trata de un trastorno de aparición única durante el embarazo, caracterizado por picazón e ictericia (color amarillento de la piel, los ojos y las membranas mucosas).

Habitualmente se presenta en el tercer trimestre de la gestación, aunque puede aparecer antes. Las embarazadas con colestasis comienzan con picazón en la palma de las manos y plantas de los pies sobre todo por la tarde/noche, que al cabo de poco tiempo se hace continuo y puede alcanzar todo el cuerpo. Aproximadamente dos semanas después puede aparecer la ictericia, que generalmente es leve. Los síntomas habitualmente desaparecen dos días después del parto.

El riesgo de parto prematuro y de muerte fetal puede verse aumentado en mujeres con colestasis intrahepática del embarazo. Por eso es importante ante estos síntomas consultar al médico para evaluar el tratamiento y los cuidados a seguir.

 
Cuello del útero incompetente


El diagnóstico de incompetencia ístmico-cervical se realiza por el antecedente de que la embarazada ha perdido un embarazo al cuarto o quinto mes, en forma repentina sin estar precedido de contracciones. También durante el embarazo, es posible sospechar un cuello incompetente a través de la ecografía.

Cuando a una mujer se le diagnostica esta incompetencia cervical, se le indica una intervención llamada “cerclaje uterino”, que es un procedimiento quirúrgico que tiene como finalidad reforzar el cuello del útero mediante la colocación de una sutura, con el fin de impedir su dilatación. Habitualmente, se practica en la semana 14 de gestación bajo anestesia, y no requiere que la embarazada quede internada más de algunas horas.

El hecho de que una embarazada tenga realizado un cerclaje no contraindica en absoluto que pueda tener un parto normal. El cerclaje se saca en el consultorio, sin anestesia y cuando el bebé se encuentra en término. En el caso de indicarse una cesárea por otro motivo, el cerclaje puede quitarse directamente en el quirófano.

Embarazo Salud en el Embarazo Complicaciones

Contenidos Relacionados